La tercera película de Álex De La Iglesia es probablemente una de las mejores de toda su carrera. Escoge el Satanismo como tema central inmiscuido en la trama a través del aparente nacimiento del Anticristo. Es un tema inherente del género pero De La Iglesia, con su particular y macabra ironía, desarrolla positivamente la historia, hacia la demencia, y la convierte en una salvaje comedia con un toque costumbrista. La intención del director es cargar contra una sociedad corrupta y decadente, ya insalvable.

EL DÍA DE LA BESTIA (Álex De La Iglesia, 1995)

El Día de la Bestia comienza desde la fe profundamente arraigada socialmente. La telebasura y la manipulación de los medios, la violencia y la delincuencia, el comportamiento consumista de las masas y las drogas, todo ello objetos de estudio. Lo que podría tacharse de apología del mal gusto es, de hecho, una queja explícita de ello. La metáfora de Navidad destruida, con los Tres Reyes Magos siendo ejecutados con un arma de fuego, es una opción a la hora de entender las tradiciones.

La intención metafórica continúa cuestionando un evidente mal funcionamiento en el mundo en el que vivimos. José María es un fan del heavy metal (interpretado por Santiago Segura), un paradigma cándido y dócil en contraste con Cavan, el profesor de artes ocultas, como imagen del abuso, la ira y el fraude sufridos por las masas, provechoso únicamente para unos pocos. Haciendo frente a este preocupante panorama, no es de extrañar la creencia de que el fin está cerca.

Marina Berlanga